Ley, Inmigración, Medios y ofendidos – III Parte: El Caso Panamá

Tras haber escrito la primera parte de este artículo, he recibido comentarios en pro y en contra (creo que más en contra que en pro, y más via email que en los comentarios – ¿por qué será que muchos no pueden responder de manera educada y sin ofender?).  Quiero recalcar que no estoy en contra de la inmigración per sé. Mi abuelo paterno llegó a Panamá procedente de Estados Unidos, y mi abuelo materno procedente de España. Mi abuela materna ha obtenido su Green Card y es residente de EE.UU. y uno de mis mejores amigos es oriundo de California y se naturalizó panameño. Todos estos, y muchos otros buenos amigos extranjeros que tengo, han migrado de manera legal y cumpliendo con el debido proceso.

Yo insisto en hacer mi punto claro: de la frase “inmigrante ilegal” lo primero no tiene nada de malo, mas lo segundo es en lo que todos nos deberíamos enfocar. A nadie le parece mal que un padre consiga comida para su hijo, pero no es lo mismo que trabaje 15 días por un cheque para comprarla a que suelte 15 balazos en una abarrotería para robarla. Repito, es la forma.

Ahora el Gobierno Panameño, a través del Servicio Nacional de Migración, ha establecido un proceso de regularización migratoria al que se le llamó “Panamá, Crisol de Razas” con el que me cuesta estar de acuerdo. Primero, el término que se utiliza hoy en día es etnias, no razas. (Uno pregunta de que etnia es una persona, y de que raza es un perro.) Segundo, me parece un irrespeto para con aquellos inmigrantes que sí pasaron por el proceso como debe ser. Tercero, éste programa estaba restringido para aquellos que tienen dos o más años de estar en el país en estatus ilegal. A ver si entendí bien: cometen un delito al entrar al país de manera ilegal, o al entrar de manera legal y extender su estadía más allá del término acordado; cometen otro delito al circular por el país sin sus documentos porque, claro, no los tienen; cometen otro delito al trabajar en el país porque, si no tienen permiso siquiera de residir, mucho menos lo tienen para obtener ingresos; y cometen otro delito más (peor aún, en mi opinion) porque, como son ilegales, no pueden reportar sus ingresos, por lo que no pagan impuestos!

Dicho todo esto, entiendo que hay situaciones (la minoría) que son difíciles de explicar/entender/controlar que han traído a mucha gente a este país que a todos recibe con los brazos abiertos, pero dura lex, sed lex. Nos guste o no, y aunque a algunos a veces nos pueda romper el corazón, la constitución y las leyes están escritas en tinta negra sobre fondo blanco: no hay gris.

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