Pito, Paila, y Pañuelo: 20 años después

Hoy, viendo en las noticias a gente vestida de blanco sonando pailas en Calle 50, se me aguaron los ojos.

Pensé en cuán diferente eran las cosas. ¿Cómo se sintieron esos que estaban ahí, esos mismos que sonaron ahí mismo pitos y pailas y sacudieron pañuelos hace más de 20 años?

Para poner un poco en contexto las cosas: el año era 1989. El país, Panamá. Tras más de 2 décadas de dictadura militar, los sucesos estaban colmando a una población civil que no estaba en condiciones de levantarse en armas ante un régimen con más poder que tamaño (aunque esto tambien aplica para describir a quien lo encabezaba.) Su única opción era una insurrección civil organizada, pacífica y desarmada. La premisa era vestirse de blanco, con pitos y pailas en mano, y salir a la calle a protestar contra un gobierno opresor que no dudaba en utilizar la fuerza para contener a la multitud que clamaba su salida.

El salir de casa vestido de blanco era suficiente motivo para ser gritado, insultado, amedrentado y golpeado por militares fuertemente armados. Ni si quiera los estudiantes, que por obligación vestían sus uniformes blancos, se salvaban. (Sí, conozco personalmente y de primera mano la historia de una persona que en ese momento era estudiante, que tuvo problemas con los militares por estar vestida de blanco. El problema era que éste era el color de su uniforme! Sí, el uniforme escolar que en un contexto está destinado a igualar a quienes lo usan, en la situación en la que el país estaba servía para separar e identificar a gente que estaba en contra del régimen – según ellos, porque yo sólo vería a un estudiante uniformado y no a una persona haciendo una queja política.)

Muchas personas valientes e idealistas salían a las calles de blanco y con pitos, pailas, y pañuelos para manifestarse pacíficamente contra un gobierno dictatorial, totalitario y tirano, aún cuando esto significaba arriesgar su vida. Estas personas, que nunca conocí y por las cuales guardo un gran respeto, pusieron sus convicciones y su percepción de lo correcto por encima de su seguridad y su vida misma para defender los derechos y la libertad que poco a poco les fueron quitados desde el 11 de octubre de 1968 (evento de cuyas razones e historia conozco muy poco, por lo que no me atrevo a escribir aún de eso).

Ahora, vuelvo a la actualidad. Hoy martes 22 de marzo, el día en el que realizaron las honras fúnebres de Don Guillermo “Billy” Ford (quien fuera uno de los más importantes representantes de esa lucha por la libertad y la democracia), muchos salieron a mostrar su respeto a la vida y obra de este señor saliendo a la Calle 50 y haciendo lo mismo que hicieron décadas atrás: salir vestidos de blanco a tocar pitos, sonar pailas, y ondear pañuelos blancos. Y aquí es donde pensé en ellos; en esos que estaban ahí ese martes al igual que 22 años atrás. ¿Cómo se sintieron? ¿Cuán rara debe ser la sensación de estar ahí igual que hace tantos años pero sabiendo que en esta ocasión no representa riesgo para ellos ni para sus familias? ¿No debe sentirse raro, después de haberlo hecho tantas veces antes, que ahora no sean perseguidos sino tomados por las cámaras de las televisoras reconociendo sus actos como una muestra de civismo?

Debe ser sumamente confuso para ellos… hasta , me atrevería a decir. Antes se arriesgaban a salir por defender su libertad, y ahora hacen lo mismo sin riesgo y para celebrarla.

Por mi edad no pude participar de estos eventos, y aún así me lleno de emoción (sentimientos que no alcanzo a describir bien) y corren lágrimas por mis mejillas al imaginar cómo esos héroes en el anonimato deben sentirse. Salir vestido de blanco; algo tan simple y que marcó tanto a quienes lo hicieron como a toda una generación. Hicieron historia. Creamos o no en lo que hicieron, debemos agradecerles por que es por ellos y su valentía que hoy podemos, de los dos lados, hablar con libertad y sin temor. Again, hicieron historia.

“La peor y mas imperfecta de las democracias sigue siendo mejor que el mejor gobierno militar.” -Guillermo “Billy” Ford.

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7 comentarios en “Pito, Paila, y Pañuelo: 20 años después

  1. @PinzonAparicioE Por aquel tiempo tenía exactamente 24 años.Viví la invasión y la pos invasión, créanme que fue Horrible. Toda democracia madura con el pasar de los años. Hoy nos manifestamos libremente contra aquellos que con prácticas símiles a la del pasado nos avasallan en el presente. Da pena y lástima ver que, si bien es cierto Noriega un anciano decrepito y enfermo, genera miedo y temor a la ciudadanía y hasta odio visceral y no se diferencia mucho de los actuales dirigentes que con cuello y corbata, con caprichos y con la constitución debajo del brazo, nos extorsionan con nuestros propios recursos. Pitos y pailas SÍ, descontento popular SÍ, pero dejarnos doblegar jamás.

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    1. WOW! Tenías la edad que yo tengo ahora! *dejo caer la cédula* Sería bueno un día sentarnos a hablar. Un buen grupo de gente que, sin afiliaciones políticas, busque la verdad de los hechos. Ojalá reunamos a más de 4 y nos sentemos en una mesa con un buen café a enterarnos de la historia y a entender sus causas para evitar repetirlo. “El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla.”

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  2. Los que vivimos la funesta época de la dictadura y la represión contra un pueblo que solamente se protegía con banderas blancas, tuvimos sentimientos encontrados… Y copio textualmente un fragmento del post que puse en mi blog: “Despedimos a Billy Ford en el mismo lugar donde lo acompañamos en las protestas contra la dictadura, donde nos reuníamos vestidos de blanco, haciendo protestas pacíficas y donde los “doberman” perseguían a las personas que tenían como única arma un pañuelo blanco. Allí lo acompañamos, allí lo despedimos. Extrañaremos su voz ronca, el gallo ya no cantará.”

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  3. Mi abuela y tú hubiesen tenido tanto para hablar. Ella tenía tantos cuentos first hand de esa época! Siéntate un día con #MamitaQuerida para que te los eche. Hay de todo, desde salirle huyendo a los dobermans estando en una caravana prácticamente bumper con bumper, hasta rescates en Calle 50. Allá fui dar con ellas vestidita de blanco, mi pailita en una mano y un pañal en la otra… Tenía 6 años y mi trip era simplemente ir a hacer escándalo con la paila y corear “El que no brinca es sapo! El que no brinca es sapo!”. Eventualmente y gracias a lo que ellas se tomaron el tiempo de contarme y explicarme entendí el por qué de todo esto y la importancia de personas como Don Billy.

    Excelente post, baby! n_n

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